El motín de Algarinejo (1834)

Abundaron hechos como, por ejemplo, que un 24 de agosto de 1834 se amotinasen unos sesenta campesinos de Algarinejo, un pueblo bien lejano de la capital de Granada, para exigir el reparto de una dehesa que era laborable. En este año no había ni por asomo ideas de anarquismo o de comunismo ni tampoco añoranzas de tradiciones comunitarias. Simplemente querían un trozo de tierra para trabajar y sobrevivir, eso sí, con la conciencia de que la dehesa les pertenecía. Se disolvieron cuando se les prometió que se les repartirían pero amenazaron con volver al motín si no se cumplía la promesa. Evidentemente, las autoridades se encargarían de cortocircuitar un nuevo motín (Pérez Garzón, Juan Sisinio. Contra el poder. Conflicto y movimientos sociales en la historia de España. De la prehistoria al tiempo presente. Comares: Granada, 2015).

El 24 de agosto último (1834) unos sesenta braceros de Algarinejo (Granada) se amotinaron con el pretexto de que se les repartiesen las tierras de una dehesa laborable de aquel término. La autoridad – local mostró toda la energía necesaria para contener la sedición y logró disolver a los amotinados; pero éstos desistieron de su empeño con la promesa de que repetirían su asonada si no se les hacía la repartición del terreno que solicitaban. Las autoridades superiores de esta capi El movimiento obrero y sus origenes en Andalucia – 17 tal han tomado las disposiciones necesarias para que no se reproduzca otro igual atentado» («Eco del Comercio», Madrid, 12 Sept. 1834, núm. 135).